Pocos grupos han logrado trascender generaciones con la elegancia, intensidad emocional y complejidad artística de Fleetwood Mac. Formados a finales de los años 60 como una banda de blues británico, y reconvertidos en los años 70 en íconos del pop-rock californiano, Fleetwood Mac no solo definió una era con álbumes como Rumours (1977) y Tango in the Night (1987), sino que plantó una semilla que florece hoy en una nueva generación de artistas.
El nuevo pop, con alma de los 70
La influencia más visible se da en el pop contemporáneo, donde la nostalgia y la estética setentera han encontrado su lugar. Harry Styles es quizás el ejemplo más directo: su álbum Fine Line (2019) bebe del pop suave y melódico que caracterizó a la banda en sus años dorados. Su amistad con Stevie Nicks, a quien ha descrito como una “leyenda viviente” y figura maternal, ha fortalecido esta conexión creativa. Nicks, por su parte, lo ha presentado en conciertos como su “heredero musical”. Otro caso notable es Taylor Swift, especialmente en sus discos folklore y evermore (2020). En ellos, la artista abandona el pop sintético para abrazar una estética íntima, acústica y lírica, evocando el enfoque confesional que Nicks y Christine McVie dominaban con maestría. Swift, como Fleetwood Mac, convierte el dolor y las relaciones rotas en poesía pop.El indie se mira en el espejo del pasado
En la escena indie, el trío Haim ha adoptado sin reservas el espíritu de Fleetwood Mac. Sus armonías vocales, guitarras suaves y producciones cálidas remiten directamente a discos como Mirage o Tusk. La banda ha citado a Fleetwood Mac como una influencia directa, y su colaboración con el productor Ariel Rechtshaid ha reforzado esa estética vintage con un giro moderno. También Phoebe Bridgers, aunque más en el terreno del indie-folk, mantiene una línea emocional y confesional que recuerda a los momentos más introspectivos de Stevie Nicks, con letras cargadas de simbolismo, vulnerabilidad y honestidad brutal.Stevie Nicks: una musa eterna
Stevie Nicks ha sido elevada en los últimos años al estatus de musa y figura mitológica dentro de la música contemporánea. Su estética bruja, sus letras enigmáticas y su presencia escénica han sido replicadas y reinterpretadas por artistas como Florence Welch (de Florence + The Machine), Lana Del Rey —quien incluso colaboró con Nicks en la canción “Beautiful People Beautiful Problems”—, y Miley Cyrus, que ha hecho covers y compartido escenario con ella. La fascinación por Nicks no es solo musical. Es también estética y espiritual. Su mezcla de fuerza y fragilidad, misterio y vulnerabilidad, conecta con una generación de artistas que buscan autenticidad sin filtros, pero con una capa de glamour vintage.Un sonido que no se agota
Más allá de nombres puntuales, el “sonido Fleetwood” —mezcla de guitarras limpias, armonías vocales, letras introspectivas y producción atmosférica— ha vuelto a estar en boga. Se puede escuchar en bandas como The War on Drugs, Tame Impala o incluso en producciones recientes de Lorde, quienes exploran paisajes sonoros similares a los de Tango in the Night. En un mundo saturado de beats electrónicos y fórmulas rápidas, el regreso al sonido orgánico, emocional y cuidadosamente producido de Fleetwood Mac es un gesto de resistencia y de elegancia atemporal.Un legado que sigue escribiéndose
Fleetwood Mac no es solo una banda del pasado: es una referencia constante, una guía para artistas que buscan combinar lo emocional con lo estético, lo íntimo con lo universal. En la voz de Stevie Nicks, en la guitarra de Lindsey Buckingham, en las armonías y los silencios, aún se encuentra la fórmula secreta de la música que resiste el tiempo. En los ecos de los álbumes de hoy, todavía suena Fleetwood Mac. Y quizás, eso sea lo más poderoso de su legado: no solo marcaron una era, sino que ayudaron a crear muchas más.VALENCIA, 23 Septiembre 2025 MOLONA RADIO (c)








